lunes, 1 de junio de 2015

Regreso a Ítaca

Mientras navego, lucho, mato, hiero y soy herido, pienso en ti, Penélope. 

Tantos años de horror y lejanía no borran de mí el universo de tus ojos. Tus labios, un oasis. Tus caricias, un océano de fuego.

Atarme al velamen o taponarme con cera lo oídos ¿para qué?, si solo tu canto me hipnotiza. Sirenas querrán que las ame, pero el deseo, para mí, se llamará eternamente Penélope. 

Cegaré al cíclope de la lejanía, y regresaré a ti, al fresco bosque de tu entrepierna, recorreré tus montañas, valles y hondonadas.

Y tú, Penélope Preciosa, cada noche, destejerás en sueños la mortaja del olvido que me tejes despierta.

Regresaré, Penélope y con mi arco, desterraré del palacio a los pretendientes que lujuriosos te acechan.

Enfrentaré a los dioses. Aún a Homero. 

Superaré cada una de sus pruebas y regresaré a ti: Penélope, porque eres mi patria. Mi Ítaca amada.

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